Presidente: váyase por favor
Usted, hágame el favor de no joderme más, de no aparecer nunca más por aquí. Usted, hágame el favor, sea bueno, y váyase a su casa. Déjeme en paz. No lo quiero ver más en televisión, ni en los diarios, ni en la comida, ni en los carteles de los kioscos, ni en la lista de precios del menú. Aléjese de mis cigarrillos, deje vivir con dignidad a su “pueblo”, detenga este saqueo, porque este sí que es grave.
Vaya y premie con un bono a su abuelita y detengamos este basureo gratuito y esta falta de respeto constante a las mujeres, a las familias, a los otros conceptos de familia que no están guardados ni en las cuatro paredes de su iglesia, ni tampoco en las cuatro paredes y múltiples ventanas de su cuenta bancaria.
Guarde en su biblioteca su reconstrucción nacional y su alza de impuestos, junto a los ejemplares de libros buenos, como el del señor Robinson Crusoe y Nicanor Parra, que en paz descanse. Pesque a su mujer, un par de botellas de Chardonnay y unas cocacolas y emplúmeselas en su helicóptero, rápido, bien rápido y sin mirar atrás. Tómese unas largas vacaciones y asista a un curso de dicción. Trátese su síndrome de Touret. Regálele una toyotomi a su buen amigo. Ya le di bastantes ideas. Ahora, Presidente: váyase por favor.

6 opinólogos:
me encanto!
pd, no puedo poner acentos
Qué bueno que volvió su blog, Ana. Me gustó mucho el ritmo desenfrenado de esta justa diatriba. Quedé con ganas de leerla más seguido o, mejor aun, con verla en un programa de TV para saber como suena su voz.
Sólo cambiaría "Touret" por "Tourette", por si algún ocioso asesor del ex reo llega a fijarse en este detalle.
Que tonta!!!
Antes me encantabas, pero odio a la gente q crea espacios solo para tirar mierda.
probablemente te respetaría un 10% si no estuvieras haciendo exactamente lo que criticas. saludos
Ana, te presentó en twitter Monse Nicolás. Y me vine a ver quien eres. Leí lo que escribiste al presidente y lo encontré tan similar a la carta que escribío antes de las elecciones el (o la) Lemebel. En ambos casos me dio la misma sensación de pena por ver esa incapacidad de aceptar lo distinto, mal que tenemos los chilenos creo. No estés triste ni enojada, estos son solo ciclos, ya tendrás nuevamente tu alegría, o a alguien que te la vuelva a prometer en vano. Te seguiré leyendo, tal vez sea yo el que necesite un cambio, no te pediré que dejes de escribir.
te p a s a s t e .
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